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Óscar Picardo

Óscar Picardo

Los jinetes de la hermenéutica…

Profesionales, periodistas, académicos y no sé cuánta gente más se volcó en Twitter a criticar la lectura de la última encuesta del Centro de Estudios Ciudadanos (CEC) de la Universidad Francisco Gavidia (UFG). Datos que no distan para nada de otros estudios de opinión presentados en esta coyuntura. 

Con un velo en la mente, casi cegados por su fanatismo querían ver sangre digital…; leyendo tweets descontextualizados de una entrevista, iniciaron los juicios inquisitivos, y su séquito de seguidores comenzaron a comentar: se vendió, le pagan, perdió el rumbo, y un largo etcétera. Unos a favor, otros en contra, tirando pedradas a lo loco para buscar likes y ganar notoriedad. 

El rol de la academia no está en el plano de la oposición, no busca el poder ni debería tener intereses políticos partidarios; las universidades están llamadas a ser “conciencia crítica de la sociedad” y esto implica aportar datos e interpretarlos, ciencia, desideologizar, buscar la verdad, sin caer en las trampas de la política partidaria.  

En nuestras entrevistas en medios, a través de los artículos de opinión y de otros aportes científicos hemos escrito suficiente y con mucha claridad sobre lo que opinamos de este gobierno y sus circunstancias; entre otras cosas: 1) El talante autoritario y mesiánico del presidente; 2) El comportamiento sectario de los seguidores; 3) La complicidad de los grandes empresarios que hacen dinero, callan y temen; 4) La invisible oposición; 5) La ausencia de planificación; entre muchas otras cosas. 

Como lo he anotado, y me da vergüenza con los lectores volver a repetirlo, mi relación con todo el gobierno no es buena y ni me interesa conciliarla. Comenzaron los problemas con los modelos matemáticos sobre COVID-19 y el proyecto de cercos epidemiológicos de San José Villanueva, luego vinieron insultos y mis tres cartas públicas. Punto. 

No necesito publicar un “Credo Antibukelista”, no creo que sea profesional declarar la guerra a todo lo que provenga del gobierno para estar en el canon cool de los opositores, no es serio ni honesto destacar lo negativo y ocultar lo positivo. No estamos en campaña política ni tenemos interés partidario. Trabajamos por exponer la verdad y desideologizar; y efectivamente las elecciones tienen consecuencias, lo que sucede hoy en el país no es casualidad, hay lamentables razones democráticas.   

Nuestras ocho encuestas desde que está el presidente en el poder se han diseñado, trabajado y presentado con el mismo rigor que nos caracteriza; salga bien o mal algo, lo decimos en función del quehacer científico; sea la encuesta desfavorable al gobierno sobre el “Bitcoin” o un estudio que retrata la buena posición presidencial como fue el de “Humor social y político”. No hacemos estos estudios para quedar bien o mal con nadie, lo hacemos para que la gente conozca el rumbo que lleva el país y esté informada, lo hacemos para que la academia tenga insumos para enseñar, lo hacemos porque es nuestra responsabilidad. 

Nos harta la crítica infundada, pero ya estamos acostumbrado a lecturas parciales, a noticias tendenciosas, a interpretaciones descontextualizadas, a ataques de los “perdedores” y a adulaciones de los “ganadores” y ahora, para variar, tenemos que atender las críticas y los comentarios de “profesionales”, “académicos”, “periodistas” (muy entre comillas), quienes tienen licencia de buen gusto estadístico y moral para decirnos que estamos equivocados. 

Las encuestas son fotos parciales de la realidad y un conjunto de encuestas pueden proyectar una tendencia; y desde hace años, por lo menos desde “las cartas están echadas”, hay muchos analistas y tuiteros profesionales, que se han dedicado a desprestigiar nuestro trabajo académico. ¿Por qué razón…? Por qué los datos no salen como ellos se lo imaginan, pero al final la realidad los desborda y aun así no aprenden. 

Uno es vocero, mensajero, los datos no son el reflejo de la opinión institucional ni de quién presenta los estudios; es básica y llanamente la opinión de la gente, de los salvadoreños, y lo inferimos ya que nuestros sistemas de muestreos son representativos y con rigor estadístico. Les guste o no les guste es lo que tenemos, y como también lo hemos dicho, estos resultados favorables al gobierno se basan en una plataforma ciudadana de limitada educación y alto fanatismo, pero también de hechos fácticos; este gobierno ha hecho cosas que otros nunca pensaron.  

Desde hace meses calzamos los artículos con un disclaimer…; ahora vamos a tener que escribir un manualito de “Textos para Dummies” que indique: esto es un artículo de opinión, es doxa no ciencia; esto es una encuesta que recoge la opinión de una muestra representativa de los salvadoreños (as), no nuestra opinión; los tweet que publican los periódicos amarillistas del gobierno pueden estar sacados de contexto…   

Los jinetes de la hermenéutica -el científico, el arquitecto, y los dos periodistas- deben saber que con sus oráculos y lecturas están afectando, fragmentando y quebrando la débil unidad civil opositora; sólo hay un periodista que ha entendido bien el significado de bukelismo versus antibukelismo, pero también suele ser atacado por ambiguo.  

Demasiada gente en Twitter no está preparada para entender, interpretar o enfrentar a este gobierno; siguen con su vieja lógica y racionalidad. Incluso creen que Twitter es el campo de batalla, mientras son asediados por Youtubers y Tiktokers, no han entendido mucho, y lo peor que se la dan de consejeros. 

Dejen su fanatismo a un lado, lean con más profundidad y mejoren su nivel de comprensión; no se dejen llevar por un tweet sacado de contexto y sobre todo respeten la integridad y el trabajo académico. Sean menos ligeros en su capacidad jurídica para enarbolar linchamientos digitales.    

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor.  

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