Frustrated man with hands on face

Suicidio durante la cuarentena

En la actualidad el tema en el que giran las noticias es lo referido a las medidas de cuarentena y al COVID-19, formas de contagio, cantidad de infectados, decesos, entre otros. No obstante, durante este periodo de tiempo, existe otro enemigo igual de “invisible”, aunque no por su tamaño sino por cuanto se le decide ignorar y la poca atención que se le ha prestado tanto en el pasado como en este momento.  

El suicidio es un tema complejo, su definición y clasificación ha sido establecida en tiempos relativamente recientes, aunque es un fenómeno tan antiguo como la misma humanidad. Fue en los años 70 cuando el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH sus siglas en inglés) celebró una conferencia sobre prevención del suicidio, en donde el Comité encargado de Clasificación y Nomenclatura presidido por reconocido psicoterapeuta Aaron Beck destacó la importancia de estandarizar, en términos científicos, el suicidio. Este grupo de investigadores (Beck et al., 1973) estableció tres amplias categorías de comportamiento suicida: a) suicidio consumado, se refiere al comportamiento perjudicial autoinfligido cuyo resultado es la muerte; b) intento suicida, consiste en el comportamiento perjudicial autoinflingido, que daña al individuo pero no causa la muerte; y c) ideas suicidas, que son todos los pensamientos de cometer suicidio y comportamientos que indican un perdida en el deseo de vivir pero que no han resultado en autolesiones. 

Teniendo en cuenta estas definiciones se analiza que, existen tres tipo de personas en riesgo de autolesionarse con posibilidad de acabar con sus vidas: a) los que constantemente piensan en ello y en cómo hacerlo, que en muchas ocasiones son también los que expresan a sus seres queridos estas ideas, b) los que se deciden por autolesionar, luego de una muy bien meditada estrategia de suicidio pero fracasan y con ello sus sentimientos y estado mental empeoran; y c) los que definitivamente se causan la muerte a razón del daño que se han provocado en su organismos, dejando a sus familiares con una pérdida tan dolorosa como desconcertante.  

A nivel mundial según datos obtenidos de la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization, 2019) 800 mil personas comenten suicidio al año, siendo una cifra alarmante si consideramos que en promedio se comente un suicidio cada 40 segundos. A nivel mundial el 79% de las muertes por suicidio se presentan en países de ingresos bajos y medios, siendo sus víctimas menores de 45 años; por otra parte, actualmente el suicidio se considera como la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15-29 años, solamente después de los accidentes automovilísticos. 

Según el Observatorio de Salud Global (World Health Organization, 2018), El Salvador ocupa el lugar número 36 en el ranking de 183 países que registran más muertes por suicidio anualmente entre sus habitantes, lo que aproximadamente es 10 muertes causadas por suicidio por cada 100,000 habitantes. Esto demuestra que los suicidios son un serio problema de la salud pública que no está siendo atendida como se debe. 

En El Salvador diferentes fuentes periodísticas han investigado el suicidio durante el tiempo de cuarentena domiciliar y distanciamiento social, no obstante, la fuente que es más confiable lejos de ser una fuente oficial es la investigación realizada por el periódico matutino El Diario de Hoy, quienes se han tomado a la labor de escudriñar aquellas historias de causas de muertes que algunas instituciones no facilitan el acceso o no poseen los estadísticos 

Por tanto, teniendo en cuenta la investigación periodística del fenómeno, que no desmerita en sus hallazgos como en sus métodos, se tiene que del 1 al 24 de abril de 2020 se contabilizan nueve muertes por suicidio durante el tiempo en cuarentena; pero, si se consideran fechas del 1 de enero al 24 de abril de 2020 se han reportado 20 muertes por suicidio, en su mayoría menores de 30 de edad, hombres, concentrando el mayor número de casos en San Salvador (El Diario de Hoy, 2020). 

Estas estadísticas no tienen en cuenta todas aquellas muertes por accidentes automovilísticos, sobre dosis de sustancias, accidentes laborales, etc., que son tipificadas en otras categorías, pero que de investigar a profundidad sobre las intenciones con las que las personas las llevaron a cabo, podrían detectarse en más de algunas, intenciones de acabar con la propia vida. 

En este sentido, el Gobierno de El Salvador debe conocer y aceptar que los suicidios son prevenibles, volver la mirada y actuar sobre este fenómeno, en especial en dicha prevención, es la mejor apuesta que se puede hacer para la salud de toda la sociedad. Existen diferentes estrategias para la prevención del suicidio: a) la primera de ellas es llevar un control estadístico de las muertes por suicidio, que sea riguroso, continuo y transparente a la población; b) habilitar una línea telefónica gratuita de prevención de suicidio es un apoyo invaluable para aquellos que se encuentran emocionalmente desesperados, es un recursos que ha probado ser efectivo en muchos países; c) instaurar leyes que eviten acceso a medios utilizados para suicidarse, aunque esto solo se puede hacer cuando se lleva un registro fiable de muertes por suicidio y sus detalles; y d) la identificación temprana de personas con riesgo de suicidio es crucial en todo sistema de salud, para ello contar con personal especializado en psicología y psiquiatría, junto a instrumentos psicométricos sensibles a la medición del fenómeno es una primera línea dentro del proceso de prevención 

Sin embargo, a pesar de lo mencionado, estas son solamente recomendaciones pues lo que verdaderamente componen la prevención del suicidio, es la elaboración de una estrategia de prevención integral de país, en el que se incluyan a todos los actores de la sociedad gubernamentales, civiles y privados. Solamente actuando juntos, se puede comenzar a prevenir el suicidio y a buscar una mejora en la calidad de vida de la población. 

Referencias 

Beck, A., Davis, J., Frederick, C., Perlin, S., Pokorny, A., Schulman, R., Seiden, R., & Wittlin, B. (1973). Classification and Nomenclature. En Suicide Prevention in the 70’s (pp. 7-12). Center for Studies of Suicide Prevention, National Institute of Mental Health. 

El Diario de Hoy. (2020, mayo 3). Suicidios, depresión y ansiedad: El impacto de la pandemia en la salud mental. Noticias de El Salvador – elsalvador.com

World Health Organization. (2018). Global Health Observatory. WHO; World Health Organization. 

World Health Organization. (2019). Suicide in the world. New York: World Health Organization.  

Figura 1. Estadísticas globales de suicidio por cada 100,000 habitantes. (2016). Recuperado de: https://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/suicideprevent/en/
Figura 2. Principales factores de riesgo de suicidio alineados con las intervenciones pertinentes (2014). Prevención del suicidio. Organización Mundial de la Salud

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